Más allá del hito tecnológico, la estancia en microgravedad somete al cuerpo a una serie de cambios que afectan a distintos sistemas, especialmente al hueso y al músculo.
En este contexto, la Dra. Laia Gifre Sala, reumatóloga, profesora asociada de la UAB y vicepresidenta de la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM), explica en una entrevista concedida a ConSalud los principales efectos de la ingravidez sobre la salud ósea.
Cambios en el organismo en condiciones de ingravidez
Tal y como señala la Dra. Gifre:
“En condiciones de ingravidez, como ocurre con los astronautas, se producen cambios a nivel cardiovascular, hormonales (especialmente asociados a ausencia de ritmo circadiano), alteraciones del sueño y en el sistema musculoesquelético”.
En este contexto, destaca que:
“Se produce una marcada pérdida de masa ósea y de masa muscular”.
Pérdida de masa muscular
Según explica, la afectación muscular es uno de los primeros cambios en aparecer:
“Esta pérdida de masa muscular precede a la pérdida ósea, y es más marcada en extremidades inferiores, donde puede alcanzar el 1% por mes”.
Además, incluso con ejercicio:
“Estos individuos presentan una marcada pérdida de masa y función muscular, incluso realizando ejercicios de potenciación muscular”.
En misiones de mayor duración:
“Se ha descrito una pérdida de hasta el 15% de masa muscular y una disminución de la fuerza muscular del 32%”.
Pérdida de masa ósea
El impacto sobre el hueso es igualmente relevante:
“Los astronautas presentan una muy marcada pérdida de masa ósea; ésta se produce de forma lineal en el tiempo”.
La pérdida no es uniforme:
“Se ha descrito una mayor pérdida de masa ósea en las extremidades inferiores, especialmente en fémur proximal”.
Y cuantifica:
“La pérdida de masa ósea en fémur total se ha cuantificado del 1-1,5% por mes de ingravidez”.
Además, no solo afecta a la cantidad de hueso:
“Este deterioro parece ser más marcado a nivel del hueso endocortical, condicionando una marcada pérdida de la resistencia ósea (-2,5% por mes)”.
Falta de carga y alteración del remodelado óseo
La causa principal es clara:
“El principal factor por el que los astronautas pueden perder tal cantidad de masa ósea es la propia ingravidez o falta de carga”.
Esto tiene consecuencias directas en el funcionamiento del hueso:
“En condiciones de falta de carga se produce un desacoplamiento del remodelado óseo, con mayor resorción ósea y menor osteoformación”.
Este proceso comienza rápidamente:
“A los 6-11 días, ya se produce un cambio en el comportamiento de los marcadores de remodelado óseo”.
Alteraciones celulares y del metabolismo del calcio
La ingravidez también afecta a nivel celular y metabólico:
“En condiciones de desuso o ingravidez también se producen cambios en las propias células óseas (apoptosis de osteocitos) y marcados cambios hormonales”.
Además:
“Se produce una marcada alteración del metabolismo del calcio, con tendencia a hipercalcemia que se asocia a la hipercalciuria y al desarrollo de litiasis renales”.
Recuperación tras el regreso a la Tierra
La recuperación no es inmediata:
“Tras el aterrizaje a la Tierra, la recuperación de la masa ósea se produce de forma lenta, con recuperación de los valores basales a los 1-3 años del aterrizaje”.
Y añade:
“Algunos individuos solo recuperan parcialmente la masa ósea”.
Limitaciones de las contramedidas
Aunque los astronautas realizan ejercicio:
“Estas pautas de ejercicio de resistencia realizadas dentro de las estaciones espaciales no son suficientes como para replicar la ‘carga de peso’ que realizamos en condiciones de gravedad”.
En este contexto, se han estudiado tratamientos:
“El tratamiento preventivo con bisfosfonatos orales junto con el ejercicio físico se asoció con una menor pérdida de masa ósea y de la calidad del hueso”.
Aplicación en la práctica clínica
Finalmente, la Dra. Gifre subraya que estos efectos no son exclusivos del espacio:
“Existen varias situaciones clínicas que se asocian con falta de carga, como la lesión medular o la hemiplejia”.
En estos casos:
“Puede alcanzarse una pérdida del 40% de masa ósea a los 2 años”.
Y concluye:
“La investigación en estas situaciones permite conocer la fisiopatología de la pérdida de masa ósea y realizar aproximaciones terapéuticas que posteriormente se aplican al modelo de ingravidez”.
Este enfoque permite entender mejor cómo funciona el hueso en condiciones extremas y aporta conocimiento clave para la prevención y el tratamiento de enfermedades óseas en la población general.











